El pasado 29 de octubre se formalizó el Technology Prosperity Deal, un memorando firmado por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y la ministra de Exteriores finlandesa Elina Valtonen. El documento sienta las bases para una cooperación más profunda entre ambas naciones en áreas consideradas estratégicas para la seguridad nacional y la competitividad económica.
Alianzas estratégicas en tecnologías emergentes
El acuerdo contempla la colaboración en inteligencia artificial, telecomunicaciones, computación cuántica, biotecnología, industria espacial y defensa. Ambas partes se comprometen a acelerar la investigación, el desarrollo y la comercialización de soluciones que puedan ser exportadas como infraestructuras seguras y confiables. Rubio subrayó que Finlandia posee capacidades de primer nivel mundial en áreas como la energía nuclear y la ingeniería, lo que la convierte en un aliado estratégico para Estados Unidos.
Cooperación en energía nuclear, semiconductores y minerales críticos
Dentro del marco del convenio, EE.UU. y Finlandia amplían sus proyectos de reactor modular pequeño (SMR) y de investigación en fusión y energía geotérmica. Asimismo, se firmó un segundo documento, el Critical Minerals Framework, que busca garantizar el suministro y el procesamiento de minerales esenciales para la fabricación de semiconductores, baterías y sistemas de defensa. Rubio describió estos recursos como «la base de la tecnología» y resaltó su papel crucial en sectores estratégicos.
Proyectos en el Ártico y modernización naval
El pacto también cubre la cooperación en el Ártico, una zona que ha ganado relevancia para la seguridad estratégica de Washington. Se prevé aprovechar la experiencia finlandesa en el diseño de rompehielos para actualizar la flota estadounidense, dentro del llamado ICE Pact, una alianza con Canadá que refuerza la construcción naval en regiones heladas. Además, se fomentará el desarrollo de sistemas no tripulados, vigilancia marítima, comunicaciones satelitales y cables submarinos que mejoren la conectividad entre América del Norte y el norte de Europa.
Para consolidar estos esfuerzos, el memorando establece un diálogo bilateral sobre la seguridad de la investigación, con intercambio de información sobre posibles amenazas y vulnerabilidades en la cadena de suministro. Aunque el documento no es jurídicamente vinculante, crea un marco que facilitará futuros acuerdos y la puesta en marcha de proyectos concretos en los ámbitos antes mencionados.
