Venezuela se encuentra en una encrucijada crítica mientras se prepara para enfrentar los posibles efectos del fenómeno climático conocido como El Niño. La vicepresidenta Delcy Rodríguez ha hecho un llamado a la ciudadanía para implementar medidas de ahorro de energía eléctrica y agua en sus hogares, oficinas y sectores productivos. Esta iniciativa busca mitigar los impactos previstos para los próximos meses, que incluyen un aumento de temperaturas, una disminución de los periodos de lluvia y una reducción de las fuentes hídricas.

El anuncio se realizó durante una reunión con los gobernadores del país, el equipo de gobierno y el Estado Mayor Eléctrico donde Rodríguez destacó la importancia de promover una mayor conciencia ciudadana sobre el uso de los recursos naturales. «¿Qué puedo hacer yo desde mi casa? ¿Qué puedo hacer yo desde mi oficina para ahorrar energía eléctrica, para ahorrar agua?«, preguntó Rodríguez, subrayando la necesidad de acciones colectivas para enfrentar las condiciones climáticas previstas.

Medidas preventivas y recuperación del sistema eléctrico

Como parte de las medidas preventivas, Rodríguez anunció planes relacionados con la preservación de cuencas hídricas, el seguimiento de embalses, la prevención de incendios y la mitigación de riesgos asociados al fenómeno climático. Además, solicitó al Consejo Nacional de Economía coordinar con los sectores de la agroindustria un plan productivo para proteger la producción agrícola y garantizar el abastecimiento de alimentos ante posibles afectaciones.

En materia eléctrica, Rodríguez informó sobre un plan de recuperación de generación termoeléctrica que busca incorporar 4.800 megavatios adicionales antes de finalizar el año. También anunció avances en la recuperación de TermoCarabobo una planta afectada por el doblete sísmico del pasado 24 de junio. Según explicó, ya fueron recuperados 300 de los 600 megavatios que aportaba esta instalación al Sistema Eléctrico Nacional.

Fallas recurrentes y protestas ciudadanas

Desde el 27 de julio las fallas del sistema eléctrico venezolano se han vuelto más frecuentes, con una seguidilla de fluctuaciones, bajones y apagones en distintas regiones del país. La primera incidencia ocurrió durante la madrugada del 27 al 28 de julio mientras que el 28 de julio cerca de la 1:25 p. m. se registró otro bajón que afectó a CaracasMirandaLa GuairaAragua y Anzoátegui entre otros estados. Usuarios reportaron interrupciones del servicio, fallas en las telecomunicaciones y fluctuaciones de voltaje que generaron preocupación por posibles daños en equipos eléctricos.

Las fallas continuaron el 30 de julio cuando se registraron dos nuevas incidencias. La primera ocurrió alrededor de la 1:08 a. m. con fluctuaciones que provocaron interrupciones del servicio en estados como Portuguesa y Aragua. Ese mismo día, cerca de la 1:03 p. m. otro bajón afectó zonas de CaracasMirandaLa GuairaZuliaPortuguesaLaraTáchira y Bolívar. En paralelo, habitantes de varios estados comenzaron a protestar por los cortes prolongados: hubo manifestaciones en BolívarAraguaLaraCojedes y Anzoátegui entre el 28 y el 31 de julio.

El 1 de agosto ciudadanos reportaron un nuevo apagón en varias zonas de Caracas luego de una fluctuación registrada aproximadamente a las 7:00 p. m.. Sectores como El RecreoLa PastoraPlaza VenezuelaLa CandelariaQuinta Crespo y El Silencio quedaron sin servicio, además de presentar fallas en la telefonía móvil. La interrupción también afectó a estados como TáchiraPortuguesaBarinasZuliaMonagasApure y Mérida.

Impacto en la calidad de vida y protestas ciudadanas

Los racionamientos indiscriminados han generado un malestar general en la sociedad, obligando a los venezolanos a salir a las calles a protestar para exigir un servicio eléctrico continuo. En ZuliaCaraboboTáchiraCojedesLara y Bolívar las manifestaciones han sido frecuentes, con incidentes como el repelido a tiros por grupos armados la noche del 28 de julio.

«Es una situación insostenible. Yo estoy harta, obstinada. Llevamos casi 30 años con esta gente en el gobierno y el Ejecutivo no da respuesta a la crisis eléctrica. Lo único que es eficiente es la persona que se encarga de bajar la cuchilla«, reclamó Maru Ágreda Fuchs desde la Zona Industrial de Maturín donde los cortes eléctricos son de entre 5 y 7 horas diarias.

A 937 kilómetros de Maturín en el estado Lara se vive la misma realidad. Las comunidades padecen cortes eléctricos diarios de 5 horas. A pesar de haber consignado oficios ante la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) para pedir el cese de los apagones, los afectados denuncian una total falta de respuesta.

«Muchas personas han perdido neveras, licuadoras y quién les responde a ellos. Absolutamente nadie. El agua, cuando comienza a llegar, deja de hacerlo porque se va la luz«, reprochó Alberto Martínez uno de los afectados, quien acudió este 29 de julio a la sede de Corpoelec en el municipio Palavecino para exigir respuestas.

Los racionamientos dejan a comunidades enteras en una parálisis casi total, afectando otros servicios como la telefonía, la distribución de agua, los sistemas de pagos electrónicos o la venta de gasolina. También se pone en grave riesgo la estabilidad de pacientes renales y oncológicos, niños con condiciones especiales, así como el desempeño laboral de quienes trabajan de forma remota.

Anabelle Camacaro una afectada del estado Lara lo sufre. Su esposo es paciente renal y, tras someterse a más de tres horas de sesiones de hemodiálisis, necesita un espacio de recuperación adecuado en su hogar, algo imposible de conseguir con los prolongados apagones diarios. Esta situación, aunada a las altas temperaturas y la proliferación de bacterias, incrementa los riesgos de infección en el acceso vascular de su tratamiento.