El sábado, un aguacero torrencial en La Vega, Caracas, se llevó las vidas de dos jóvenes que solo buscaban divertirse bajo la lluvia. Dougleinys Gil, de 15 años, y Jonairys Maza, de 17, fueron arrastradas por la corriente, dejando a sus familias y amigos en un profundo dolor. Este lunes 17 de agosto, se llevó a cabo el sepelio en la Funeraria La Paz del Señor, donde familiares, vecinos y amigos se reunieron para despedirlas.
La noche trágica en La Vega
La noche del sábado, un grupo de adolescentes, incluyendo a Dougleinys y Jonairys, decidieron jugar bajo la lluvia. Lo que comenzó como un momento de diversión se convirtió en una tragedia cuando la fuerza del agua aumentó repentinamente. Dougleinys, quien vivía en Cúa, estado Miranda, y Jonairys, estudiante de la Unidad Educativa La Bermúdez en La Vega, fueron arrastradas por la corriente.
Douglas Gil, padre de Dougleinys, relató que se dirigía a buscar a sus hijos cuando se quedó accidentado. El grupo de niños y adolescentes que lo esperaba decidió entonces jugar bajo la lluvia. En pocos minutos, la fuerza del agua aumentó y lo que comenzó como un juego terminó en tragedia. Otros adolescentes también fueron alcanzados, pero lograron salvarse.
Las condiciones peligrosas de la zona
El equipo de El Pitazo recorrió el lugar de los hechos. Las jóvenes fueron arrastradas casi un kilómetro, desde el bloque 14 de La Vega, a través de la vía, hasta el sector El Sinaí, en la carretera Negra que comunica esta zona de Caracas con la vía Panamericana.
Habitantes de la zona denunciaron que la vía se inunda con cada aguacero porque carece de torrenteras y las pocas tanquillas existentes se tapan por la basura. «Tengo 42 años viviendo en esta zona y siempre ha sido así. Cuando llueve los carros no pueden subir y los que lo logran se apagan. La vía deja de ser carretera y se convierte en un río» relató el vecino Jorge Ribas.
Sectores aledaños también sufren las consecuencias de las inundaciones. En Las Casitas y Barrio Nuevo, varias viviendas se anegaron el sábado por la falta de desagües. «Mi hija vive en Barrio Nuevo. El sábado tenía mucho miedo y me llamó, pero no pude hacer nada porque cuando llueve de aquí nadie sale ni entra» afirmó José Parra.
El impacto en la comunidad
Bajo un clima de profunda consternación, ambas familias recordaron a las jóvenes. Las describieron como buenas muchachas, cursantes de cuarto año de bachillerato, que crecieron juntas como primas: aunque no había vínculo de sangre, tenían parientes en común.
«Se me descompletaron mis niños», expresó Douglas Gil, padre de Dougleinys, quien solía decir con orgullo que era padre de nueve. Vecinas aseguraron que la intención inicial de Jonairys no era jugar bajo la lluvia, sino acompañar a Dougleinys; la corriente las sorprendió cuando cruzaban la calle.
Esta tragedia ha puesto de manifiesto los peligros de las inundaciones en zonas urbanas y la necesidad urgente de mejorar la infraestructura para prevenir futuras pérdidas de vidas.



