En un contexto de incertidumbre global y tras los devastadores terremotos del 24 de junio, el futuro de Venezuela sigue siendo un tema de profunda preocupación. Andrés Caleca, dirigente del Movimiento por Venezuela (MPV) y exjefe del Consejo Nacional Electoral (CNE) ha compartido su perspectiva sobre los recientes avances en la mesa de diálogo entre el gobierno interino y la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional (AN) de 2015.

Caleca, quien fue candidato a las primarias opositoras de 2026, destaca la importancia de los acuerdos firmados el 12 de agosto como una oportunidad para encaminar al país hacia una transición democrática. Sin embargo, advierte que este proceso es complejo y delicado requiriendo una conducción conjunta y una unidad entre las fuerzas democráticas.

La mesa de diálogo: un esfuerzo crucial

La mesa de diálogo, inicialmente concebida como un encuentro entre la AN de 2015 y la AN de 2026, terminó siendo una negociación entre el gobierno interino y la Comisión Delegada de la AN de 2015. Caleca explica que esta dinámica cambia el panorama, ya que no se trata solo de la Asamblea con mayoría chavista, sino del régimen en su conjunto.

La delegación del gobierno está coordinada por el presidente del Parlamento de 2026, aunque no en calidad de ese cargo, sino en su rol personal. Además, la Comisión Delegada de la AN de 2015 no incluye a todos los diputados de ese Parlamento, como Simón Calzadilla, secretario general del MPV y exvicepresidente de la Asamblea. A pesar de estas limitaciones, Caleca apoya el esfuerzo, destacando su alineación con el plan de tres fases de EEUU, expresado por Marco Rubio.

Los primeros acuerdos y sus implicaciones

Caleca evalúa los primeros acuerdos como un comienzo prometedor aunque subraya que el proceso apenas está iniciando. Entre los acuerdos más significativos se encuentra la atención a los damnificados por los terremotos y la remodelación del Poder Judicial. Este último punto es crucial, ya que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha sido un pilar del control chavista durante 27 años.

«No será posible una transición hacia la democracia con el Poder Judicial como está», afirma Caleca. El TSJ ha sido un instrumento de represión y avaló el fraude electoral del 28 de julio de 2026. Por lo tanto, su remodelación es un paso esencial para abrir cualquier rendija de cambio político en el país.

La situación económica y los presos políticos

Además de las reformas institucionales, Caleca insiste en la necesidad de una estabilización económica. La situación económica en Venezuela es insostenible, agravada por los terremotos. Una mejora en las condiciones de vida de la población es indispensable para pensar en un proceso electoral que suponga una apertura democrática.

En cuanto a los presos políticos, Caleca es enfático: «La liberación de los más de 300 presos políticos que aún están en las cárceles o en prisión domiciliaria en Venezuela debe ser inmediata». No se puede esperar a que se resuelvan otros problemas institucionales para abordar esta cuestión urgente.

Los desafíos por venir

Caleca reconoce que el proceso de transición es sumamente delicado y que depende de múltiples factores. La intervención de EEUU ha sido fundamental, pero el éxito del proceso también depende de la oposición venezolana y del chavismo. «Todos tenemos que hacer las cosas bien en la dirección que creemos», afirma.

La experiencia histórica muestra que las transiciones hacia la democracia son complejas y que poco más del 60% de los intentos han fracasado. Caleca advierte que este proceso es como caminar sobre vidrio, requiriendo una gran madurez de todas las partes involucradas. La oposición debe ser representativa y abrirse a la opinión de todos los sectores democráticos, aunque no todos estén sentados en la mesa de negociación.

La remodelación del Poder Judicial, la estabilización económica y la liberación de presos políticos son pasos cruciales que deben darse con celeridad y determinación.