Tras los temblores que devastaron la costa venezolana, la Residencia Caribe en La Guaira se convirtió en el epicentro de una labor de rescate que lleva varios días en marcha. Los escombros colapsados y los sótanos inundados dificultan la localización de los sobrevivientes y la recuperación de los fallecidos. Los equipos de socorro, encabezados por los Cascos Rojos, han trabajado incansablemente bajo condiciones de alto riesgo, mientras las familias esperan cualquier pista sobre sus seres queridos desaparecidos.

En medio de esa urgencia, el viernes 6 de noviembre se produjo un giro inesperado: una nueva motobomba y varios insumos fueron entregados directamente al sitio de la tragedia. La entrega la realizó José Rolón, coordinador de Vente Vargas, acompañada por voluntarios de la Operación Todos Con Venezuela. El gesto buscaba reponer el equipo esencial que había sido retirado previamente, permitiendo que la labor de extracción de agua y de búsqueda de cuerpos continuara sin interrupciones.

Entrega de la motobomba y actores involucrados

El dispositivo donado es una motobomba de alta capacidad, diseñada para bajar el nivel del agua acumulada en los sótanos inundados de la residencia. Según los propios rescatistas, sin esa herramienta la tarea de desagüe se vuelve prácticamente imposible, ya que el agua impide el acceso a las áreas donde se encuentran los cuerpos bajo los escombros. La presencia de José Rolón y de la Operación Todos Con Venezuela subraya la colaboración entre organizaciones civiles para suplir la falta de recursos oficiales.

Motivo del retiro previo del equipo

El día 4 de noviembre, los Cascos Rojos denunciaron que las motobombas que utilizaban habían sido retiradas de forma súbita. La retirada coincidió con la difusión de una fotografía que mostraba al equipo junto a la líder opositora María Corina Machado. Aunque los voluntarios aseguraron que desconocían la razón del retiro y que no habían recibido ninguna explicación oficial, el hecho generó controversia y preocupación entre la comunidad de rescate y la población local.

Impacto en el operativo de rescate en Residencia Caribe

Con la nueva bomba en sus manos, los Cascos Rojos volvieron a bombear el agua que cubría los pasillos subterráneos, abriendo paso a la inspección cuidadosa de cada sector colapsado. Los rescatistas estiman que más de 50 cuerpos permanecen bajo los escombros, lo que eleva la presión para acelerar la labor sin sacrificar la seguridad. En sus declaraciones del 4 de noviembre, habían enfatizado que la ausencia del equipo paralizaba la recuperación de víctimas en las zonas inundadas, convirtiendo cada día de espera en una agonía para las familias.

La llegada de la nueva motobomba no resuelve todas las carencias del operativo, pero sí permite retomar de inmediato la fase crítica de achique de aguas y facilita el acceso a áreas previamente inaccesibles. Voluntarios, vecinos y miembros de la Operación Todos Con Venezuela se congregaron en el sitio para observar la puesta en marcha del equipo, generando un clima de esperanza y compromiso renovado. Mientras exista agua que bajar y escombros que remover, los Cascos Rojos han reiterado su disposición de permanecer en la Residencia Caribe hasta dar con cada una de las personas que aún no han sido encontradas.